martes, 28 de mayo de 2019

Consulta indígena


PRONUNCIAMIENTO DE LA VICEPRESIDENCIA NACIONAL INDÍGENA PPD
Y SECRETARÍA NACIONAL INDÍGENA PPD.


sábado, 25 de mayo de 2019

IV Congreso Ideológico del PPD

Intervención del Vicepresidente nacional PPII-PPD
Domingo Namuncura.


Estimados amigos y compañeras:
Junto con saludarles quiero solicitar a ustedes el respaldo para sostener el compromiso del PPD con los Pueblos Indígenas, especialmente en el momento actual, cuando la legislación pro derechos indígenas está en riesgo de ser afectada por una consulta gubernamental que se está implementando. Hemos presentado un voto político al respecto y esperamos que se incorpore en las conclusiones finales de nuestro IV Congreso Ideológico.

En segundo lugar quiero reaccionar a la exposición de Antonio Leal, para remarcar lo siguiente: entre el período 1987 y 1992, que implicó nuestra fundación y desarrollo como partido instrumental, la inmensa mayoría de quienes nos integramos al PPD, más del 90% de sus militantes y adherentes proveníamos de las organizaciones de Derechos Humanos, del movimiento social contestatario en contra de la dictadura y de diversos partidos de izquierda.  Nuestra génesis estuvo poblada por militantes de la izquierda que entendimos la necesidad de constituir un partido instrumental para hacer frente a la dictadura. Nuestra pluralidad y diversidad provenían de esa convicción y pensábamos que era importante que este Partido Por la Democracia pudiese integrar a todos los demócratas y chilenos y chilenas que querían recuperar la democracia.

Lograda esta tarea, a partir del esfuerzo de unidad socialista en el Congreso PS de 1991, el PPD optó por constituirse como partido propiamente tal, incorporando un sello ciudadano, afrontando la tarea de re-pensar una nueva manera de expresar este "ser de izquierda" con un sentido innovador y en 1993 acordamos entonces nuestra Primera Declaración de Principios que recogió este sello.  Con esto quiero decir, en primer lugar, que el PPD nació en realidad siempre con un sello claramente de izquierda y con la idea de construir una renovación de dicho camino.

En 1998 dimos un paso adelante y convocamos al I Congreso ideológico y declaramos al PPD como un partido progresista y ciudadano, heredero de las tradiciones del socialismo histórico y de su vertiente humanista y laica, lo que está reflejado en dicha declaración.  En el 2003 realizamos un II Congreso denominado de "Ideas para Chile" y acordamos un documento llamado "21 Ideas Progresistas para Chile" en donde ratificamos la idea de constituirnos como partido de Centro Izquierda.

En el 2012 avanzamos otros pasos, esta vez, en medio de una derrota presidencial y acogiendo muchas demandas ciudadanas, especialmente en favor de una educación más justa, el PPD se declaró como "Partido de Izquierda, democrático, progresista y paritario".  Estos hitos políticos indican que el PPD siempre se ha ubicado en una posición de renovación de la izquierda, precisamente, para diferenciarse de las tradiciones más populistas o autoritarias y por lo tanto, los conceptos de diversidad, pluralidad e inclusión, que han formado parte de nuestras tres principales Declaraciones de Principios (1993, 1998, 2012) han marcado fuertemente ese sello. 


Hoy, en este debate del IV Congreso ideológico del PPD, el tema no está en el contenido. Para nadie debe ser extraño que luego de 31 años de historia, la inmensa mayoría de nuestra militancia siga sosteniendo esta vocación democrática de izquierda. El tema es otro: luego de la crisis de credibilidad y de confianza en los partidos populares; luego de las derrotas que han sufrido a nivel latinoamericano las propuestas de izquierdas populistas y autoritarias; luego que la sociedad está elevando sus estándares de exigencias éticas y de consecuencia política para los partidos, la pregunta para nosotros es si tenemos capacidad o tenemos la voluntad política como partido progresista, democrático y de izquierda de resolver contradicciones que nos hacen perder confianza pública.  

Esto es, por ejemplo, el problema que emerge cuando en el seno del partido co-existen visiones disímiles del desarrollo, de la cultura, de la economía y de la propia concepción política. En los últimos años hemos sido testigos de la convivencia de almas distintas respecto del modelo neoliberal. Mientras para unos, por ejemplo, es aceptable proyectos como el de la central Ralco o Hidroaysén en su momento para otros -la gran mayoría- tales proyectos no son aceptables. Y finalmente la contradicción se resuelve bajo un prisma liberal y no precisamente de izquierda.  Entonces, el país y la opinión pública y el pueblo, tienen todo el derecho de preguntarnos cuáles es nuestra posición de verdad ante los dilemas del desarrollo.  Si esto ocurre con el medio ambiente, también es lo mismo respecto de reformas sociales discutibles. 

El gobierno actual promueve una reforma laboral totalmente cuestionable para el PPD. Diríamos que ésa es nuestra visión de izquerda democrática. Pero, personeros del PPD, que han ostentado cargos públicos relevantes, emergen apoyando tales reformas o al menos encontrándolas no tan negativas.  Entonces, los trabajadores tienen derecho a preguntarse qué es lo que apoya y qué es lo que cuestiona, realmente, el PPD.


Nuestro tema no es estrictamente ideológico. Nuestro "ser de izquierda" viene desde la fundación del partido en 1987. Nuestro tema es de coherencia y consecuencia política. Si decimos que somos de izquierda, democrática y progresista entonces no es claro que puedan coexistir en el partido visiones contrapuestas sobre aquello que, precisamente, el PPD por su "ser de izquierda" declara como no aceptable.   Nuestro tema es de voluntad política para hacer patente ese sentido de izquierda o incluso de centro izquierda. Todo esto apunta, finalmente, a que no podemos seguir sosteniendo al PPD como un "ninismo": ni esto ni lo otro, sino todo lo contrario". Y es por eso que este debate de hoy y de todas estas semanas debe saber dar cuenta de la meta de futuro con la que queremos identificar un "nuevo PPD" ante el futuro. No es menor entonces, compañeros y compañeras, la forma cómo establezamos ese domicilio. Saludos cordiales.


martes, 21 de mayo de 2019



¿EL PPD QUE TODOS ESPERAMOS?...

Dilemas y desafíos del IV Congreso Ideológico “María Maluenda”.
Apunte para la conversación.

Domingo Namuncura
Vicepresidente nacional de Pueblos Indígenas-PPD


Encuentro en La Unión, con Militantes y dirigentes provinciales  y regionales de Los Ríos


RESUMEN EJECUTIVO.

En el presente documento se expone, principalmente, un recorrido de lo que ha significado en la historia de 32 años del PPD cuatro hitos relevantes para comprender sobre lo que debemos debatir en el IV Congreso Ideológico y Estratégico del 25 de mayo 2019:

1.- Nuestros valores fundacionales entre el período 1987-1998

2.- El Primer Congreso Ideológico de 1998 y nuestra primera Declaración de principios, oportunidad en la que el PPD enfatizó su carácter progresista y ciudadano.

3.-   El Segundo Congreso Ideológico del 2003, denominado “Ideas para Chile” y la Declaración de “21 Ideas progresistas para Chile”. En este escenario el PPD adoptó los principios y valores de una centro izquierda moderna.

4.- El Tercer Congreso Ideológico del año 2012, luego de la derrota presidencial y la segunda Declaración de Principios que nos rige hasta el presente. Los delegados reunidos en el Canelo de Nos, en Santiago, posicionaron al PPD como un “partido de izquierda, democrático, paritario y libertario”.

De cara al IV Congreso Ideológico el PPD puede dar cuenta de un interesante recorrido con ideas que han sido sustantivas en su quehacer político, social y cultural. Esto nos permite afirmar en este documento las siguientes cuestiones fundamentales a tener en cuenta:


a.- No vamos a descubrir la pólvora. Es decir, mucho de lo que ya estamos debatiendo en estos meses, forma parte de nuestro acervo doctrinario, político, social, económico y cultural. Esto se aprecia desde la sola lectura de los principales acuerdos contraídos en los tres Congresos ideológicos anteriores, de 1993, 1998 y 2012. La ventaja esencial no es repetir ni reiterar lo dicho, sino concentrarnos  en  los temas emergentes y desafíos que la ciudadanía está planteando, especialmente en un contexto de crisis de confianza y de credibilidad en los partidos políticos.

b.- La identidad de un partido, en este caso la reconstrucción de nuestra identidad, debe ser debatida cuidadosamente pues, a diferencia de los congresos anteriores, se requiere ahora demarcar con nitidez la nueva cancha de nuestro pensamiento y praxis política, evitando y superando las convivencias contradictorias entre reformas y gradualismo, entre conservación del sistema y cambios estructurales, entre democracia representativa o participativa, entre socialismo y liberalismo.  La experiencia del PPD es que no podemos seguir siendo una colectividad en donde todo cabe y en donde toda posición política da lo mismo. Estas son nuestras sombras, y las luces del futuro  implican un partido con claridad ideológica.


c.- En suma: ¿Somos o no somos? Esto es parte de los dilemas. Lo que está claro es que no podemos seguir caminando por una senda que se bifurca cuando las opciones políticas se dividen a favor o no,  de los cambios estructurales de nuestra economía, sociedad y cultura. Dicho de otro modo y tomando un ejemplo de carácter emblemático: o se está contra el proyecto hidroléctrico de Aysén o a su favor. No son dos caminos. Es uno solo. Y en el PPD, en muchos casos como éste, diversos personeros resolvieron por los caminos de la ambigüedad.  El futuro nos demanda mayor coherencia. Ahora.

d.- Otro aspecto que también debemos considerar, luego de nuestro recorrido de 32 años, es que finalmente el punto de partida de nuestro debate también puede ser definiendo claramente lo que no somos: lo señalo en este documento. No somos, ni nunca seremos, un partido de derecha. Ni liberal conservador ni confesional, ni marxista. No representamos al empresariado ni a los poderes fácticos de la sociedad. Sostenemos que es el Estado el principal rector de políticas pública justas y no el mercado.

Todo esto ya está dicho en nuestros documentos oficiales. La pregunta es ¿Por qué no hemos dado cuenta suficientemente de ello?


En síntesis y reitero entonces lo señalado: los tres Congresos doctrinarios e ideológicos de 1993, 1998 y 2012 abrieron un ancho camino de conceptos que están vigentes y que no es necesario volver a reiterarlos, pero si re -contextualizarlos de acuerdo a la realidad del siglo XXI en marcha.  En consecuencia, el modo cómo realicemos este debate en el IV Congreso Nacional del 25 de mayo 2019, es muy fundamental para cerrar un ciclo de 32 años y abrir una nueva etapa política para el PPD.   Mi invitación es a leer y estudiar en profundidad este documento cuyas principales fuentes de referencia son nuestros propios acuerdos históricos, nuestras Declaraciones de Principios y una suma de ideas notables que mantienen su vigencia.




INICIO DE ESTE DOCUMENTO.

Cuando el PPD cumple en este año 2019 treinta y dos años de vida y entra a un nuevo mundo de transformaciones planetarias muy significativas, lo primero es valorar y reconocer este camino que se inició el 15 de diciembre 1987 cuando un grupo de personas, lideradas por Ricardo Lagos Escobar y que luchábamos para recuperar la democracia, nos atrevimos a dar vida al Partido Por la Democracia.


La primera identidad del PPD entre 1987 y 1998 estuvo conformada por nuestra total y absoluta adhesión a los DDHH conculcados por la dictadura y a los valores de una sociedad democrática, más justa, libertaria y más digna. Para cumplir con el propósito de integrar a todos los compatriotas que se reconocían en este camino, el PPD se auto-convocó en 1987 como un partido instrumental, abierto y disponible para que todas las sensibilidades democráticas encontrasen en su fundación el espacio diverso y necesario para librar las batallas decisivas del Plebiscito del NO en 1988 y la elección presidencial de 1989. Miles de personas respondieron a esta idea y el PPD inició entonces su, ahora, largo camino.


Luego del triunfo del NO y la victoria presidencial de 1989, con Patricio Aylwin como presidente de Chile, el PPD mantuvo su propósito de sostener viva la llama de la esperanza y del compromiso democrático. Y con motivo del Congreso de Unidad Socialista en 1991, la inmensa mayoría de nuestros militantes y adherentes optamos por mantener al PPD como partido con la idea de aportar desde nuevas perspectivas de ideas a un cambio cultural y social en lo político. Iniciamos entonces un extenso debate y en 1993 concordamos nuestros principios fundacionales más relevantes. 

En nuestros primeros consejos nacionales, entre 1987 y 1993, el PPD fue madurando la fórmula de desmarcarse de la política tradicional, de abrirse a nuevos temas ciudadanos y no tener que hacerlo desde una obligada mirada ideológica tradicional. Nos declaramos entonces como un Partido de carácter humanitario, laico, defensor de los DDHH en todas sus dimensiones y abierto al pensamiento progresista, además, con la idea de contribuir de manera innovadora al pensamiento de la izquierda.  Por cierto, muchos de nuestros militantes, que provenían de diversas vertientes de izquierda y liberales progresistas, comprendieron que el período histórico con el que se inició la transición democrática post dictadura requería de nuevas expresiones políticas.

NUESTRAS PRIMERAS  DECLARACIONES  DE  PRINCIPIOS.

Entre 1991 y el año 1998 ocurrieron procesos muy relevantes. El gobierno inicial de la entonces Concertación de Partidos por la Democracia dio paso a gobiernos sucesivos de la coalición hasta el 2009 en forma continua, sentando las bases sociales, económicas, jurídicas y políticas que han permitido a Chile un importante desarrollo. Entre otros aspectos, el fundador del PPD, Ricardo Lagos Escobar, asumió la Presidencia de Chile entre los años 2000-2006, brindando bajo su administración avances muy sustantivos en el fortalecimiento democrático de Chile y de su progreso. 

EN 1993 EL PPD FORMULÓ ENTONCES SU PRIMERA DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS. Por un asunto práctico, de extensión del documento oficial (12 páginas), no podemos citarlo íntegro en este documento, pero sí podemos señalar cuáles fueron sus principales capítulos y el sentido de cada uno. En resumen:

a.- Definiciones fundamentales del PPD EN 1993.
1.- El PPD se declaró en 1993 como una “organización política de personas, mujeres y hombres, que actúan en la vida política comprometidos con la democracia y los DDHH y por el respeto y extensión de las libertades y el ejercicio de la solidaridad para terminar con las discriminaciones”.
2.- El PPD se definió como “un partido progresista en donde convergen la tradición socialista democrática y la tradición política liberal progresista”.
3.- “Los militantes orientan su acción política, de acuerdo al principio de responsabilidad (transparencia, integridad, cooperación)”.
4.- Cuando asumen responsabilidades o funciones públicas “los militantes lo hacen para servir a las personas y transferir sistemáticamente más poder y más recursos a los ciudadanos, en especial a los más desposeídos”.

b.- Por la Democracia y los DDHH.
En este capítulo el PPD “rechaza toda forma de discriminación de la mujer en la sociedad actual y se compromete a promover la igualdad de derechos de hombres y mujeres”. Del mismo modo y anticipándose en varios a años a este importante tema, “el PPD reconoce en los Pueblos Indígenas de Chile las raíces fundamentales de nuestra cultura e historia y se compromete a restituir sus derechos y a abrir los canales para su plena participación en la vida nacional” y declara que “la sociedad chilena es pluriétnica, por lo que su relación con los PPII debe estar basada en el reconocimiento de sus derechos y en el respeto de su diversidad y especificidad”. Por cierto, en este capítulo se contemplan todos los derechos sociales, laborales y políticos que conciernen a los ciudadanos.

c.- Por una democracia de ciudadanos.
Este es probablemente uno de los capítulos interesantes de la declaración de principios de 1993 pues destaca el valor de la ciudadanía, el reconocimiento del protagonismo de los temas ciudadanos y el correlato de sus derechos en distintas dimensiones, culturales y sociales. El PPD se identifica con esta idea de lo ciudadano y se plantea entonces el objetivo de acoger y representar los temas que en la vida ciudadana forman parte de las preocupaciones de cada familia y persona. Se destaca que la participación ciudadana en las organizaciones sociales es de igual o mayor importancia que en los partidos políticos.

d.- Por una sociedad de oportunidades iguales para todos.
Eliminar la pobreza es un imperativo ético para el PPD.Y se requiere abrir más y nuevos caminos para ensanchar las oportunidades y elevar los niveles de equidad social y el Estado debe estar al servicio de las personas.

e.- Por un Chile integrado a Latinoamérica y al mundo.
El PPD aspira a un orden internacional más justo y cooperativo, fundado en la preservación de la paz mundial y el desarme, en la solución pacífica de las controversias, el respeto a los tratados y convenios internacionales libremente pactados y la protección del planeta. Favorecemos la gestación de un orden comercial más abierto y transparente, que limite las prácticas proteccionistas y no coloque trabas a las exportaciones de los países en desarrollo. Insistimos en la necesidad de contar con un sistema financiero internacional que se ponga al servicio del desarrollo, superando sus actuales asimetrías en contra de los países más pobres. Dado que los países industrializados son los que más contribuyen a los problemas globales del medio ambiente, las políticas de cooperación y de financiamiento internacional deben asignar mayor importancia a la transferencia tecnológica y la cooperación ambiental.

f.- Por un libre desarrollo de la cultura.
"El PPD propicia una cultura nacional democrática, humanista, libertaria, tolerante, plural y abierta al mundo. Deseamos una cultura que valorice a las personas por lo que son y no por lo que poseen; en que hombres y mujeres desplieguen sus capacidades en todos los ámbitos el trabajo, el tiempo libre, la espiritualidad, las relaciones efectivas y la vida comunitaria para hacerse verdaderamente más personas. Son demasiados los prejuicios y discriminaciones que afectan cotidianamente a personas y grupos sociales no respetados en su diferencia. Una real cultura democrática debe aceptar la diferencia y desterrar toda forma de prejuicio social. Deseamos fomentar una cultura plural que valore lo que es y ha sido Chile en toda su diversidad geográfica, social y cultural. Una nación que no se hace cargo de su patrimonio cultural, es una nación sin presente y sin futuro"

Estas afirmaciones son tan sólo una representación de lo señalado extensamente en cada capítulo. Como decía previamente el documento original tiene más de 12 páginas. Pero lo señalado ya permite apreciar una perspectiva de los temas que a partir de 1993 inspiraron esta “novedad” política llamada Partido Por la Democracia.

EN 1998 EL PPD CONVOCÓ A SU PRIMER CONGRESO IDEOLÓGICO como una manera de consolidar su posición política y su perspectiva de país. Este Congreso fortaleció los aspectos sustanciales de la primera Declaración de principios:

En lo principal, el PPD se definió como “un partido de Principios”. Esto es “dar curso a nuestra inspiración humanista, plural y solidaria. En ella abrazamos la causa democrática y expresamos nuestra vocación por los DDHH, la defensa del medio ambiente, una economía al servicio de las personas, una sociedad democrática con mayor protagonismo de los ciudadanos. Manifestamos nuestra adhesión al pluralismo, a la idea de un diálogo intercultural. Nos pronunciamos contra toda forma de discriminación y a favor de los derechos de la mujer, de la familia, de los trabajadores, de los indígenas y de todos cuantos forman parte del proyecto de una sociedad más justa y tolerante”. (Sergio Bitar, Senador y presidente del PPD, en enero de 1998, al presentar la nueva Declaración de Principios del Partido).  El texto oficial abordó los siguientes capítulos:

1.- Nuestros orígenes, destacándose principalmente nuestra vocación pluralista y pro DDHH.

2.- Nuestros principios fundacionales, enfatizando los compromisos por la democracia y los DDHH. El PPD se declaró como partido progresista, “en donde convergen la tradición socialista democrática y la tradición política liberal progresista”. Y se reclama a si mismo como “heredero de las corrientes socialistas democráticas y, por consiguiente, de la lucha por la extensión de los derechos económicos y sociales, por las reformas de las estructuras que son causa de miseria y atraso, por la extensión de la democracia a las relaciones sociales y económicas, por estimular la organización de la sociedad civil…”   En este capítulo el PPD también “hace suyas las banderas del liberalismo político, en cuanto al respeto inclaudicable a los derechos civiles, a las libertades individuales y al Estado de Derecho”.

3.- Democracia y DDHH como nuestros “principios rectores”.   Son “los fundamentos que inspiran todo el quehacer del PPD” y por lo mismo “hace suya la Declaración Universal de los DDHH, los que están en la base del sistema y de los valores democráticos”. En este sentido “el PPD busca el cambio en democracia. Esto implica un esfuerzo permanente por superar las injusticias, opresiones y discriminaciones, eliminar las fuentes de pobreza, alcanzar un progreso libre y equitativo y construir una sociedad crecientemente más cooperativa”.  Desde la perspectiva de los DDHH el PPD “reconoce en la diversidad y en el pluralismo dos valores democráticos esenciales. Rechaza la discriminación de la que es objeto la mujer en la sociedad actual y se compromete a promover la igualdad de derechos de hombres y mujeres”. 
En este capítulo el PPD “reconoce en los Pueblos Indígenas las raíces fundamentales de nuestra cultura e historia y se compromete a restituirles sus derechos y a abrir los canales para su plena participación en la vida nacional”. El texto reconoce que los PPII “han sido sistemáticamente discriminados, desconociéndose sus derechos, su aporte cultural y su contribución al desarrollo de la sociedad chilena”. Dice el PPD en 1998: “Nuestra sociedad es pluriétnica, por lo que su relación con los PPII debe estar basada en el reconocimiento de sus derechos y en respeto de su especificidad y diversidad”.

4.- Por una democracia de ciudadanos.   El PPD los reconoce como “protagonistas de la democracia. Son quienes construyen y viven la democracia y quienes están llamados a preservarla y perfeccionarla. Los ciudadanos son titulares de los DDHH. En tal sentido “la democracia debe fomentar la práctica democrática en la vida de las organizaciones sociales, cultivar la vocación libertaria en la ciudadanía y fomentar la aceptación de la diferencia y la diversidad”.



5.- Por una sociedad de oportunidades iguales para todos. “La creación de una sociedad de oportunidades y la eliminación de la pobreza es para el PPD un imperativo ético y el principal objetivo del desarrollo económico”. Al respecto, el partido señala como tarea “elevar los niveles de seguridad social hasta que cada chileno pueda disponer de oportunidades de calidad semejante. Esto supone cambiar profundamente la sociedad actual y ensanchar las oportunidades para que los hombres y mujeres de Chile puedan tener una vida digna, satisfacer sus necesidades básicas y aspirar a la felicidad personal.”. Por lo mismo “el Estado debe estar al servicio de las personas y de la protección del interés público. Son tareas ineludibles reducir los límites de la pobreza, ejercer una acción positiva a favor de las mujeres, garantizar accesos sociales y al mejoramiento de la calidad de la educación. En general, en este capítulo en particular el PPD plantea un rol potente del Estado, un equilibrio de las políticas económicas, ajustes instrumentales para favorecer cambios administrativos y reformas sustantivas al modelo económico.

6.- Por un Chile integrado a Latinoamérica y al mundo.   Recordemos que en 1998 Chile está en pleno desarrollo de su transición a la democracia y en medio de complejos enclaves de la dictadura (constitución, senadores designados, jefes militares inamovibles, congreso con relativa mayoría, órganos de control conservadores, redes empresariales muy poderosas, medios de comunicación en manos de la derecha, etc). Por lo tanto, su integración al mundo y una estrategia de buenas relaciones internacionales es un componente fundamental y de refuerzo de nuestra transición. El PPD consideró este aspecto en su declaración de principios partiendo de la tarea de “hacer propios los conceptos de un mundo común y de la unidad de la humanidad en la democracia, el respeto a los DDHH, a la libre determinación de los pueblos y a la responsabilidad compartida en la conservación de la naturaleza”. El PPD reconoce anticipadamente el impacto de los nuevos cambios que se avecinan en materia de tecnología y redes, la organización global del trabajo y la globalización de los mercados y “aspira a un orden internacional más justo y cooperativo fundado en la preservación de la paz mundial y el desarme, en la solución pacifica de las controversias, el respeto a los tratados internacionales y la protección del planeta".

7.- Por un desarrollo libre de la cultura. “El PPD propicia una cultura nacional, democrática, humanista, libertaria, tolerante, plural y abierta al mundo. Una cultura que valore a las personas por lo que son y no por lo que poseen. Queremos una cultura de la libertad, en que las personas puedan tomar sus opciones guiadas por sus propias informaciones, convicciones e intereses. Se trata de confiar en las personas y en su criterio. Propiciamos una cultura tolerante, abierta al mundo.

Hasta aquí los capítulos esenciales de la Declaración de principios de 1998.



 EN EL AÑO 2003 EL PPD REALIZÓ SU II CONGRESO IDEOLÓGICO BAJO EL LEMA “IDEAS PARA CHILE”.   Esto implicó un enorme proceso de participación de más de 11.000 militantes en diversos debates en todas las regiones y comunas del país durante más de 10 meses. Luego, otros cientos de delegados reunidos durante tres días en santiago, dieron vida al documento “21 IDEAS Y VALORES PROGRESISTAS DEL PPD” en donde se definió de este modo su identidad ideológica, ahora mucho más madurada por el paso de los años desde su fundación. Cito los principales aspectos de estas afirmaciones doctrinarias e ideológicas ahora remozadas por el paso del tiempo entre 1987 y el año 2003. Lo singular en este II Congreso ideológico es que ahora sí el PPD reconoce un domicilio ideológico:

“18.- El PPD, coherente con su ideario progresista, reconoce su pluralidad en valores libertarios y solidarios inspirados en la tradición socialdemócrata, socialista liberal, libertaria, cristiana liberadora y de los nuevos movimientos sociales. Somos un partido pluralista, con una enorme originalidad histórica, que afirma una nueva síntesis cultural de la izquierda y el progresismo, en constante recreación de un proyecto, conectado con las transformaciones del mundo moderno, y que incorpora nuevas formas de entender al ser humano, como son las visiones provenientes de la biodiversidad y la posmodernidad. Nuestro propósito es constituir al PPD en una comunidad política con objetivos compartidos, CON UNA CLARA IDENTIDAD DE IZQUIERDA PROGRESISTA, POPULAR Y DEMOCRÁTICA, con una fuerte democracia interna, respetuosa de su diversidad y en cooperación y diálogo con la sociedad civil”.

El contexto histórico.

Este II Congreso Ideológico, “IDEAS PARA CHILE” fue convocado en medio de diversos procesos de gran complejidad. Bajo los gobiernos de los Presidentes Patricio Aylwin y Eduardo Frei Ruiz-Tagle se recuperaron los derechos civiles y políticos y se instalaron las bases de un importante desarrollo político, social y económico en un marco de nuevas y grandes reformas. El Presidente Ricardo Lagos Escobar, abrió caminos a un segundo ciclo democrático de reformas, y el PPD fue portador, testigo y protagonista directo de ese proceso en la Concertación.  Fue también el período en que se hicieron latentes las tensiones entre quienes demandábamos mayores cambios (los llamados “autoflagelantes”) y quienes preferían el camino de reformas leves y muy graduales (los denominados “autocomplacientes”) apelando a ciertas necesidades del realismo político e incluso de una cierta “Razón de Estado”...

En medio de estas naturales tensiones una sombra poderosa comenzó a extender sus brazos en los procesos de campañas políticas. Los primeros indicios de corrupción política, las relaciones espúreas con el poder económico empresarial y los vicios electorales y clientelares afectaron en primera medida al propio PPD que a fines del año 2002 se vio gravemente afectado por el llamado “Caso Coimas”, que involucró a personeros políticos de la Concertación y, en particular, a personeros del PPD, parlamentarios y funcionarios relevantes de Gobierno.  Esto fue devastador para el partido, que se había erguido como adalid de las nuevas ideas, de la transparencia y de la no contaminación con las prácticas tradicionales de los partidos.   Su presidente, Guido Girardi debió renunciar en la mitad de su período, y en medio de una compleja elección interna fue reemplazado por Víctor Barrueto, parlamentario,  y se resolvió entonces, encarar la crisis convocando al II Congreso Ideológico, denominado de “Ideas para Chile”, como una manera de responder a la crítica pública y buscar recuperar confianza pública  y sobre todo para valorar y rescatar el patrimonio moral del pueblo militante del PPD, lo que permitió que miles de compañeros y compañeras participaran en muchos debates para hacer frente al descalabro ocasionado por el “Caso Coimas. (https://www.emol.com/noticias/nacional/2003/02/06/104178/caso-coimas-detenidos-pareto-jimenez-y-rebolledo.html )

En medio de esta crisis, la Declaración final de este II Congreso ideológico es digna de toda valoración. Representó las mejores ideas del PPD para el Chile de los siguientes 10 años. Fue un muy esforzado y comprometido espacio de construcción de ideas, en el que muchos militantes pusieron lo mejor de sí, con la esperanza de terminar con las malas prácticas políticas, y bien vale la pena recordar su fuerza inspiradora y detenernos en su lectura, pues aun cuando son resoluciones del 2003, mantienen hasta hoy su plena vigencia.

         “I.- SOBRE EL PROYECTO PAÍS EN LA ERA GLOBAL:
         1.- Globalización con rostro humano e identidad.
         2.- Una nación con identidad, cohesionada por los nuevos desafíos.
3.- El PPD promueve el desarrollo económico para generar riqueza y porque la democracia es bienestar para todos.
4.- El sentido de Chile en el mundo. Nuestras 4 ciudadanías: buscar un liderazgo ético a nivel internacional; aumentar la confianza y la cooperación; mayor apertura a las regiones interiores; potenciar las instituciones del Cono sur.
5.- El PPD, se declara como el partido de la extensión de la democracia en los territorios.
6.- Los DDHH son nuestra base ética para la construcción ciudadana.

II.- SOBRE NUESTROS VALORES PROGRESISTAS.
7.- Un Partido de los Derechos ciudadanos y la responsabilidad social.
8.- El PPD privilegia a las personas, y por ello aspira a un modelo político de democracia participativa y deliberativa, con respeto a los ciudadanos.
9.- El PPD impulsa el desarrollo sustentable del país.
10.- Nuestro compromiso con las familias y una vida más amable.
11.- La educación como motor de dinamismo social y desarrollo de equidad e igualdad de oportunidades.
12.- El PPD enfatizará las políticas y acciones de soporte comunitario, acogida y reinserción, en los enfoques para superar los elementos de violencia social, delincuencia, degradación moral y social que afectan a Chile.
13.- Redoblar las luchas por la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres.
14.- El PPD aspira a ser el partido de las nuevas generaciones  solidarias y libertarias  para Chile.
15.- El PPD respaldo el reconocimiento político de las Etnias.

III.- SOBRE EL PPD, SUS REFORMAS Y MILITANCIA CÍVICA.
16.- El PPD se proyecta como red de militantes cívicos que hacen renacer la política progresista, nacional y popular.
17.- El PPD combatirá el populismo y las tendencias de desintegración personal en lo individual y comunitario.
18.- El PPD, coherente con su ideología progresista (se define) como partido pluralista, que afirma una nueva síntesis cultural de la izquierda y el progresismo.
19.- Giro hacia una militancia comprometida: Nuestro propósito es constituir al PPD en una comunidad política con clara identidad de izquierda, progresista, popular y democrática.
20.- Tres responsabilidades para una militancia progresista, moderna y ciudadana: militancia territorial, militancia temática, militancia de inserción social.
21.- El PPD será el partido de las comunas y de las redes regionales”

Ninguna de estas “21 Ideas para Chile”, que expresan los acuerdos oficiales del II Congreso Ideológico del 2003 ha perdido vigencia. Por el contrario: la pregunta de hoy, evaluando nuestro pasado histórico podría ser ¿Cuánto de estas ideas hemos cumplido?

El III CONGRESO IDEOLÓGICO DEL PPD (2012)

Luego de   años de Gobiernos de la Concertación por la Democracia (1990-2010) nuestra coalición perdió la elección presidencial en enero del 2010. Fue un hecho devastador y  muy doloroso y difícil de remontar. Los partidos políticos progresistas y sus militantes comprendimos que habíamos llegado a un punto muy crítico, con recriminaciones, autocríticas y esfuerzos (no suficientes) para superar la crisis.  En ese contexto, la Directiva Nacional de agosto del 2010, resolvió convocar a un nuevo Congreso Ideológico, ocho años después del anterior, con el objeto de evaluar los escenarios políticos y se encomendó a una comisión de militantes, integrada por los cros Gonzalo Navarrete (quien asumió como coordinador de la convocatoria), Domingo Namuncura (en ese entonces, como Subsecretario General en la presidencia de Carolina Tohá), Zoran Ostoic, Sebastián Vergara, Carlos Eugenio Beca, Carolina Echeverría, Mauricio Salinas, Farid Seleme y Nicole Garrido la compleja tarea de elaborar el proyecto de convocatoria que fue aprobada y difundida a partir de octubre del 2011. ¿Qué se dijo en ese documento?

“Chile se encuentra gobernado por un régimen de derecha. La sociedad ha iniciado hace varios meses una intensa dinámica de demandas en donde predomina la reforma profunda del actual modelo de educación. Se suman a ello las demandas de nuestros Pueblos Originarios, de mujeres y trabajadores, de nuestros jóvenes y de las familias que piden un cambio del sistema político. En medio de estas dinámicas se ha hecho evidente también la precariedad de las propuestas políticas. Los partidos políticos, las coaliciones y los liderazgos tradicionales han caído en credibilidad y confianza. Los ciudadanos presionan fuertemente por una auténtica renovación de las prácticas y de las estructuras partidarias. ¿Cómo debe definirse el PPD en el nuevo contexto nacional e internacional? Hasta el momento, y desde 1993 el PPD ha caminado a través de diversas definiciones, tales como “partido de centro izquierda”, “partido social demócrata” o “partido de izquierda”.  Hoy, ante las demandas ciudadanas que tocan directamente al núcleo del modelo neoliberal, la autodefinición ideológica no es un matiz menor. De igual forma, la visión del PPD respecto del Estado es otra interrogante que debemos saber despejar, como también la relación con el modelo desarrollo. Hasta la fecha, el PPD ha acompañado la postura clásica de efectuar reformas al modelo actual para humanizarlo o abrir mejores oportunidades para los más pobres. La demanda ciudadana pareciera estar instalando un reclamo profundo a las desigualdades e injusticias del modelo. En consecuencia, tampoco es menor si el PPD continuará en la senda de reformas parciales o de cambios estructurales.
La misma definición de “progresismo” hoy está en cuestionamiento, dado que el concepto se ha estirado de tal forma que hoy, prácticamente, todos se declaran “progresistas” a su modo: liberales y conservadores, de derecha, centro e izquierda y por lo tanto la idea misma se ha ido claramente desdibujando.
El Consejo Nacional Ideológico debe responder entre otras, las siguientes preguntas:
·        ¿Cuál es el progresismo que encarna el PPD?
·        La “diversidad” como valor ¿Es absoluta?
·        En el futuro: ¿Cabemos todos los militantes que hasta hoy tenemos en el PPD como nuestra casa o debemos pensar en un nuevo domicilio?
LLAMAMOS A TODOS NUESTROS MILITANTES Y SIMPATIZANTES a poner en el debate nacional y local del PPD las preguntas y respuestas doctrinarias y políticas que la realidad empuja” 
Santiago de Chile, octubre del 2011”.

EL PPD SE LA JUEGA POR ABRIRSE HACIA UNA NUEVA MAYORÍA.

En el mes de abril del 2011 el XXIII Consejo Nacional del PPD acordó entonces convocar la realización de un III Congreso Ideológico. En octubre del 2011 se difundió la “Convocatoria al III Congreso Ideológico del PPD” para el mes de enero del 2012.

Este III Congreso se llevó a cabo en condiciones muchísimo más modestas que el realizado en el 2003 con l.500 delegados en el Edificio Gabriela Mistral. El II Congreso se había realizado durante los primeros años de gobierno del Presidente Ricardo Lagos, quien fue el orador principal en la inauguración del evento político. En consecuencia, era fundamental que el PPD re-empoderase en el 2012 de manera potente sus objetivos.

El III Congreso en el Canelo de Nos se realizó con mucha sencillez. Ya no éramos gobierno. Se llevó a cabo con una concurrencia que no logró superar las 250 personas y los delegados que se quedaron hasta el cierre de las conclusiones, pasada la madrugada, no sumábamos más de 60 personas…  De verdad, el impacto de la derrota presidencial del 2009 había alterado de manera profunda los compromisos militantes. Esta derrota presidencial permitió también conocer mejor a los militantes que participan en el PPD por vocación y compromiso y a aquellos que sólo militaban por su interés en cargos o funciones de gobierno.  Algo semejante a lo que ocurre hoy, luego de la derrota presidencial del 2017. No obstante, hay que reconocer el enorme trabajo y disposición de quienes, como ahora, en las buenas y en las malas, están siempre presente en las tareas del PPD.

El III Congreso Ideológico de Nos concluyó con un potente documento final denominado “Un nuevo proyecto progresista para Chile”. Al igual que en la ocasión anterior, respecto de las “21 Ideas para Chile”, por su extensión, en este caso sólo remitiré los titulares de los temas aprobados por el congreso del Canelo de Nos.

"Para el PPD lo único estable es el cambio. Nos encontramos en otro mundo y queremos un debate abierto a todo el progresismo y la ciudadanía. Hay en curso una acelerada transformación tecnológica, se internacionalizan y se crean nuevas formas de producción, comerciales y financieras.

Crisis de la ideología y del modelo neoliberal. Nunca como ahora la humanidad siente que vive en un planeta amenazado por su propio modelo de vida. Es necesario plantear la superación de la concepción  fundamentalista  y neoliberal de la economía. Una fuerza progresista como la nuestra debe plantear un nuevo rol del Estado, más moderno y dinámico que el antiguo Estado de Bienestar, para el logro de una sociedad igualitaria.

Crisis global de la política y de sus instrumentos.  La crisis de la política, de los partidos, parlamentos e instituciones en general, descansa en la erosión de los paradigmas clásicos y de sus formas de concebir la sociedad política. Un partido moderno y progresista debe adecuarse y operar en esta nueva realidad donde la población se informa directamente a través de los medios masivos y globales. Esto obliga a una profunda renovación de los partidos políticos.

Repolitizar la sociedad, reconstruir el espacio público. La revalorización de los partidos políticos pasa obligatoriamente por un esfuerzo en repolitizar la sociedad, por recuperar el debate público, desprivatizar el Estado y refundar un pensamiento crítico opuesto a la homogeneidad y el desencanto. Entregar más poder a los ciudadanos comporta desprenderse de una parte del poder de las élites y ampliar la concepción de democracia. La renovación de los partidos y de la política pasa también por feminizar el pensamiento, por fortalecer la presencia de la mujer en la política, en las instituciones y en el trabajo y por incorporar en un sentido de igualdad y diversidad sus demandas como centrales.

Derrota presidencial cierra un ciclo. Renovar desde la oposición. La derrota presidencial del 2010 cierra un período de 20 años de fructíferas realizaciones de los gobiernos de la Concertación. Los elementos que explican la derrota son múltiples. La concertación actuó, en última fase, disociada de la realidad, de lo que pensaba y sentía la población. Sus promesas se tornaron insuficientes y no sintonizaron con unas sociedad más avanzada y madura. Por tanto, la verdadera crisis que vivimos es de identidad.

Un Nuevo Ciclo. Un Nuevo progresismo. La Concertación no necesita solo reinventarse sino refundar los motivos ideales y objetivos programáticos de la alianza de centro izquierda, ampliada al conjunto de las fuerzas progresistas de la sociedad. Ella debe incorporar un nuevo inicio, un nuevo compromiso progresista, construido transversalmente, diseñando un horizonte de largo plazo e incorporando a quienes están hoy fuera de la lógica de los partidos y de la política.

Este es el desafío que debe asumir la revolución de ideas y de valores del PPD. Construir una Nueva Utopía, con los pies en la tierra: un nuevo proyecto de país, sustentado en la realidad y basado en la solidaridad, en valores éticos profundos.

El fracaso del gobierno de Gerentes y de la eficiencia. Estamos frente a un primer fracaso del primer diseño de Piñera: el gobierno de los gerentes. Aun cuando Piñera representa a una derecha empresarial exitosa, neoliberal y pragmática, no hay detrás de ello un fondo cultural y un espesor de ideas.

Objetivos estratégicos del progresismo. Abrir una nueva época de la lucha por la igualdad. El progresismo debe dar seguridad a los niños, los ancianos, a los más débiles, a las minorías, a los pobres, a los trabajadores en un marco de igualdad y libertad. En lo económico esto implica un crecimiento que resguarde los recursos naturales del país. El PPD debe plantear un amplio debate nacional en favor de una política robusta de ahorro y eficiencia energética, detener los proyectos sucios y de alto impacto ambiental, mejorar los incentivos en energías renovables, desarrollar una nueva legislación eléctrica y de prioridades energéticas.  Hay que resistir también, culturalmente, la embestida conservadora de los miedos, de la inseguridad y la reducción de los espacios de libertad, del desprestigio de lo público. La derecha promueve una parálisis cultural y valórica que ha desterrado la visión de una sociedad solidaria. El progresismo debe recuperar la calidad de la política contra la anti-política. Hay que reponer la capacidad transformadora de la democracia. En particular, como fuerza progresista, apoyamos e impulsamos el reconocimiento y ejercicio pleno de derechos políticos, culturales, sociales y económicos para los Pueblos Indígenas de Chile"

RESUMEN EN EL DOCUMENTO DE LAS CONCLUSIONES DEL II CONGRESO IDEOLÓGICO DE ENERO 2012:

1.- La actual Concertación no es suficiente para asumir los desafíos de futuro.
2.- Para construir mayor igualdad hay que modificar la economía de mercado, de matriz neoliberal.
3.- Desarrollar un proyecto de país sustentable.
4.- Democracia, con ciudadanía y capacidad transformadora.
5.- Mayor presencia de la mujer y de los PPII en la política.
6.- Construir un nuevo rol del Estado.

Cierre del documento oficial:

“Hoy (2011) queremos escribir una nueva historia, nuevos sueños y, nuevas utopías que se requieren para avanzar hacia un país mejor, más democrático, con una sociedad más abierta, desprejuiciada, libre y que respete la autonomía de los ciudadanos, un país de personas más felices”

Lo esencial de este III Congreso Ideológico en el Canelo de Nos, es que la Declaración de Principios de 1998 fue modificada por un nuevo texto que incorporó seis definiciones doctrinarias nuevas o mejoradas y muy centrales para los nuevos tiempos que emergían de cara ante el PPD en el 2012 luego de la derrota presidencial. Lo primer a destacar es que el III Congreso adoptó, de entrada, una clara y rotunda definición ideológica:

 a.- El PPD es un partido de Izquierda, Democrático, Progresista y Paritario.
b.- Ligado a la cultura libertaria.
c.- Que está por reemplazar el modelo neoliberal por un desarrollo sustentable y      armónico.
d.- Que promueve y defiende los Derechos Humanos en toda su amplitud, y especialmente, los derechos de los trabajadores y trabajadoras, los derechos del niño y de la niña, los derechos de los indígenas y los derechos de la mujer.
e.- Centrado en los valores de Solidaridad, Cooperación, Diversidad, Responsabilidad, Fraterni­dad y Participación.
f.- Su principal desafío es construir Igualdad en Chile.

1. ES DE IZQUIERDA, pues promueve y lucha por la igualdad, que entiende inseparable de la libertad, de la fraternidad y la solidaridad. Entiende que la igualdad no es posible sin liber­tad y que la libertad se limita en una sociedad de desiguales. De la misma manera, com­prende que sólo con libertad e igualdad es posible vivir en una sociedad fraterna y que sólo con fraternidad podremos construir una sociedad de seres humanos libres e iguales.



Trabaja a favor de los sectores más débiles, del pueblo en general y de los trabajadores en particular, y contra las exclusiones, las discriminaciones, las explotaciones y las dominaciones que los afectan. Lucha por la extensión de los derechos económicos y sociales, por la justicia social, por la reforma de las estructuras que son causa de miseria y atraso, por la extensión de la democ­racia a las relaciones sociales y económicas, por estimular y reforzar la organización de la sociedad civil, por crear instituciones que protejan a los trabajadores y garanticen relaciones laborales dignas y equitativas y por el estímulo a la participación popular en todas sus formas.

2. ES DEMOCRÁTICO, pues considera la democracia como el camino para la transformación social y como el sistema de organización política de la vida en sociedad, que hace posible vivir la lib­ertad con igualdad y solidaridad. Busca eliminar los privilegios y las injusticias, ya sea por mi­norías o mayorías, y reconoce en el método democrático la forma de resolución de los conflictos.

3. ES PROGRESISTA, pues se sustenta en los ideales del humanismo moderno, crítico y libertario.  Se funda en la autonomía y la libertad de las personas, en el pluralismo de valores y en el senti­do de responsabilidad por nuestro destino común. Suscribimos la tradición humanista que ha nutrido los valores de la civilización democrática y, asimismo, integramos en nuestra visión de mundo la concepción de la armonía con el medio-ambiente, que se aleja del antropocentrismo.  Somos parte de una izquierda democrática, que promueve la igualdad de posiciones y de resulta­dos, en base a la justicia social, el cuidado de la dignidad de las personas y el respeto a la diversidad.
El PPD comprende el progresismo como el conjunto de políticas tendientes a generar mayor libertad y justicia para los ciudadanos, que son sujetos de derechos y deberes en sociedad, que debe procurar entregar al ser humano mayor autonomía, mayor conciencia de sí mismo y su entorno, capacidades para ser dueño de su propio destino, ensanchando los espacios de libertad, extendiendo los derechos políticos, civiles y culturales, económicos y sociales.

4. ES PARITARIO, y trabajará para terminar con toda relación de dominio, de un sexo sobre otro, ya sea cultural, económica, política, legal o social. Se sustenta en los principios de la igualdad de género, que se construye sobre la base del reconocimiento de lo diverso, entre hombres y mu­jeres, sin discriminación ni orden jerárquico, sino que tiene como objetivo terminar con toda relación de dominio de un sexo sobre otro. Esta definición incluye la búsqueda de una repre­sentación paritaria de mujeres y hombres en las instancias de poder de la sociedad y el partido.

5. EL PPD PROMUEVE UNA CULTURA LIBERTARIA, que se basa en el respeto inclaudicable a los DDHH, a las libertades individuales y colectivas, al Estado de Derecho, a la defensa celosa de la democracia, a la confianza en el diálogo y en la capacidad de per­suasión racional de las ideas, al rechazo a la censura y a toda forma de integrismo y fun­damentalismo. Respeta la libertad de las opciones personales, de pensamiento, de ac­ción y expresión, no reconoce otra limitación que los derechos y libertades de los demás, para salvaguardar los intereses vitales que hacen a la sobrevivencia del conjunto.

6. LOS MILITANTES Y DIRIGENTES DEL PPD ORIENTAN SU ACCIÓN POLÍTICA DE ACUERDO A LOS PRINCIPIOS de la solidaridad, la responsabilidad, la transparencia, el respeto a las diferencias y la cooperación.   Promovemos la solidaridad como un rasgo humanista esencial. Una comuni­dad no es un espacio de coexistencia marcado sólo por intereses, alianzas y conflic­tos. La solidaridad descansa en una convicción ética, cuya expresión más fiel de hu­manidad y civilización es un trato digno a los más débiles, excluidos o discriminados. La solidaridad es crear oportunidades para que los grupos o individuos discriminados puedan afirmar su propia identidad y ejercer su libertad, e integrarse plenamente a la sociedad.  La responsabilidad es la convicción que tenemos derechos y deberes, que compartimos un destino común y nos hacemos cargo de las consecuencias de nuestras acciones. Es tam­bién la exigencia de coherencia en la acción política, que nos exige congruencia entre la ac­ción concreta y los valores que la sustentan, entre la práctica política y los principios éticos.  La transparencia implica empoderar a los ciudadanos y combatir los privile­gios, rechazar la opacidad, el ocultamiento o la desinformación de la Autoridad Pública para escapar del control ciudadano. Significa impulsar la evaluación, la autocrítica y el rendimiento de cuentas frente a la ciudadanía como una actitud per­manente de la autoridad política, lo cual exige la más amplia libertad de información."
(Ver texto completo en la página web oficial del ppd)


REFLEXIÓN AL CIERRE DE ESTE DOCUMENTO EN VISTA
AL  IV CONGRESO IDEOLÓGICO DEL 25 DE MAYO 2019.

Comprenderá el lector que por razones de espacio, y dado que los documentos oficiales son muy extensos, y que todos juntos suman más de 100 páginas, no es posible en este documento desarrollarlos en total amplitud.  Pero los solos titulares y subtitulares de los mismos ya permite apreciar varias conclusiones.

CONSTATACIONES INICIALES PARA EL DEBATE DEL  25 DE  MAYO  2019.

De cara al IV Congreso Ideológico, María Maluenda, que se llevará a cabo el 25 de mayo del 2019 no es mucho más lo que hay que inventar, descubrir o reiterar. Que no se tome esto como una afirmación de soberbia.  Por el contrario: en los tres Congresos Ideológicos ya descritos (1993, 1998, 2012)  el PPD ha acumulado una enorme riqueza de conceptos, ideas y formulaciones teóricas, de valores y principios que hoy acuden en nuestra ayuda y no necesitaremos reiterarlas. Lo importante, mirando hacia un nuevo decenio que nos desafía con nuevos temas y nuevos dilemas, es cómo retomar esa inspiración fundacional que nos permitió instalar al PPD como un nuevo relato y un nuevo referente. La pregunta principal de hoy, entonces, es: ¿Cómo, porqué y de qué manera construir un relato doctrinario y político, efectivamente nuevo, en pleno desarrollo de un nuevo siglo?

Lo esencial, y que ha marcado la historia de nuestros 31 años ya está dicho y está expresado de manera suficiente y muy contundente.   Si estudiamos cada texto en profundidad podemos sostener que el PPD ha sido igualmente visionario en estos congresos de 1998, 2003 y 2012.  

De hecho, y  hay que destacarlo: como resultado de este documento del III Congreso  Ideológico de enero 2012, se inició el notable  proceso político, liderado por el PPD, de cerrar  -efectivamente- el ciclo histórico de la Concertación de Partidos por la Democracia e influir de manera determinante en la formación de la coalición de la Nueva Mayoría que, entre otros resultados permitió sentar en la mesa común al Partido Comunista de Chile, junto con el Partido Radical y la Democracia Cristiana y los demás partidos progresistas, en lo que fue la base sustantiva y primordial del retorno de la ex presidenta Bachelet y significó el triunfo de la elección presidencial del 2013. O sea, el debate del III Congreso ideológico tuvo la virtud de provocar un cambio estructural en la política de alianzas en Chile. Sin aquello, la elección presidencial del 2013 habría sido muchísimo más difícil de alcanzar.  Tampoco fue fácil, pero esencialmente la idea de una “Nueva Mayoría” fue propuesta y liderada por el PPD, a partir de lo que fue su III Congreso Ideológico.

Por lo tanto, el PPD de hoy, en mayo 2019, NO TIENE QUE INVERTIR MUCHO TIEMPO EN REPETIR LO QUE YA ESTÁ DICHO Y BIEN DICHO. porque las conclusiones de los tres Congresos Ideológicos anteriores (1998-2003 y 2012) ESTAN PLENAMENTE VIGENTES. Y retorno a la pregunta principal: ¿Cuáles de sus conclusiones no hemos sido capaces de cumplir a cabalidad?  Y esto, por cierto, podría implicar un primer esfuerzo de autocrítica partidaria. Pero esto tampoco es suficiente. Desde la historia de nuestra fundación en 1987, nuestra identidad humanista y laica y en favor de los Derechos Humanos es y será inalterable. Y de ello se desprenden muchos componentes conceptuales, doctrinarios y de valores que están ahí permanentemente desafiando nuestros compromisos.  Los documentos oficiales de los tres Congresos Ideológicos descritos ya dejaron claro que nuestra mirada de la sociedad y del Estado es profundamente crítica, como lo es también nuestra evaluación del modelo neoliberal y del sistema capitalista.

Debates permanentes de militantes y dirigentes en los inicios de los años 90 cuando se conversaba sobre nuestra identidad.
Estos Congresos previos señalaron también el derrotero político de lo que tenemos que hacer para recuperar las confianzas ciudadanas en la política y en los partidos. Y la identidad del PPD ha sido confirmada en estos Congresos en la tradición de izquierda o centro izquierda, democrática y libertaria. Muy difícilmente estos conceptos podrían ser hoy desterrados de nuestro relato político-doctrinario.

Entonces, ¿Cuáles son hoy, en el 2019, los componentes nuevos y esenciales, en donde debemos poner una especial atención?  En términos didácticos partamos por lo siguiente:

1.- COMENCEMOS POR DEFINIR LO QUE NO ES EL PPD Y LO QUE NUNCA SERÁ. 

No somos un partido de derecha y nunca  lo seremos. Ni de centro derecha, ni liberal-conservador. Eso debiera ser definitivo en todo sentido. ¿Porqué?  En parte, porque debemos terminar con el maridaje entre reformas estructurales profundas y/o sólo algunos remozamientos del sistema para adecuarlo a ciertas necesidades.  El PPD no nació para humanizar el sistema capitalista y su modelo neoliberal.  Ahí tenemos un debate pendiente y muy profundo al interior de un partido en donde, históricamente, al menos hasta hace un par de años, han convivido (con cierto relajo político) los que luchan por un medio ambiente sustentable y la recuperación de nuestras riquezas naturales y el cuidado de nuestros ecosistemas, y quienes propician proyectos extractivos que, precisamente, son contrarios a esta dimensión. Conviven aquí quienes defienden el modelo neoliberal y quienes queremos modificarlo estructuralmente. Las ideas de reformas profundas conviven con cambios “en la medida de lo posible”. Mientras el PPD actual se muestra crítico a proyectos de reformas laborales por su distancia con componentes esenciales del Derecho laboral, personeros del PPD (pero que no viven la cotidianidad del partido), se apresuran a brindar su respaldo al proyecto del gobierno conservador... Así, como dirían los antiguos, no se puede vivir en una misma comunidad. O somos. O no somos. Esto, sólo como ejemplo de lo que explica nuestras contradicciones cuando personeros del partido van por sendas distintas a nuestro relato político, ideológico y doctrinario y, aparentemente, el PPD lo acepta como un "dato de la causa" y esto conlleva, naturalmente, muchas decepciones en los militantes y en la ciudadanía principalmente, que no entiende cuáles son, entonces, las causas que el PPD defiende realmente y se alejan de nosotros. Los resultados electorales lo van señalando.  Esta contradicción de la coexistencia de, al menos, dos tipos de relatos en el PPD debe ser claramente superada. Ahora.

Dirigentes sociales del PPD en escuelas formativas, debatiendo sobre contenidos de los principios básicos de nuestra identidad partidaria entre 1992 y 1993.

Tenemos que terminar, además, con la concuspicencia entre la política y el dinero, entre el poder para fines personales o de grupos y la necesidad de recuperar el espíritu republicano de un auténtico servicio público alejado del boato y la sobrestimación de dicho servicio público en razón del enriquecimiento y la corrupción.  Esto es categórico. El PPD debe acabar con la política clientelar y cupular, hacia adentro y hacia afuera, y restablecer un modelo de servicio público austero, eficiente y respetuoso del sentir ciudadano. Ahora.

En suma: para que el PPD no caiga en alguna suerte de irrelevancia política, debe asumir que tiene por delante desafíos institucionales, sociales, políticos y culturales que ya están establecidos en los congresos ideológicos previos y que necesitamos potenciar y empoderar militantes territoriales, temáticos y ciudadanos para una nueva etapa. Esto ya se dijo en el Congreso del 2003 (“21 ideas para Chile”) y 2012. No hay que inventar nada nuevo en estos temas. Y todo está consignado en nuestra Declaración de Principios.

Otro elemento de definición es que tampoco somos ni seremos un partido confesional, pero sí respetuoso de la diversidad religiosa. De igual forma no reconocemos filas ni identidad en las concepciones tradicionales de la izquierda de inspiración marxista, aun cuando reconocemos el enorme valor que tiene en las ciencias sociales el materialismo dialéctico.  Por lo mismo, para nosotros no es lo mismo cualquier forma de izquierda. Nos importa una izquierda democrática y no autoritaria. Participativa y no verticalista. Y sobre todo y teniendo en cuenta los lamentables acontecimientos en Nicaragua y Venezuela, para nosotros una Izquierda democrática no es populista y bajo ninguna forma puede albergar o propiciar ninguna forma de corrupción y autoritarismo, en ningún sentido. Todos estos aspectos son mínimos todavía, pero lo esencial es invitar a que nuestro debate establezca desde dónde estamos partiendo.

Nuestros dirigentes sociales, en los años 90, fueron un pilar fundamental en los puentes entre el PPD y la sociedad civil. (Seminario nacional de dirigentes comunitarios, 1993)
2.- OTRO ASPECTO PARA TENER EN CUENTA ES QUE DEBEMOS SER RIGUROSOS EN ESTABLECER A QUÉ NOS REFERIMOS cuando hablamos de una “identidad ideológica”.   En los documentos oficiales del segundo y tercer congreso ideológico (2003-2012) el PPD fue capaz de establecer los márgenes de esto al definir al Partido como una comunidad de centro izquierda, principalmente, con la particular excepción de lo señalado en el 2012 en cuanto a un domicilio más específicamente de izquierda, democrática, popular y paritario. En ambos casos, lo esencial de su identidad está marcado por una definición que empatiza con la izquierda que queremos.

¿NI  IZQUIERDA, NI  DERECHA, SINO  TODO  LO  CONTRARIO?...

Hoy surgen voces para señalar que las ideologías (de izquierda, centro o derecha) han perdido su valor referencial y que lo que emerge con más claridad o potencia son las transversalidades de las ideas ciudadanas y su creciente movilidad en un sentido u otro. Históricamente, y especialmente en escenarios de crisis internacional, este pensamiento emerge desde diversos rincones, pero la realidad política es normalmente muy clara: puesto en las disyuntivas y dependiendo de los liderazgos, circunstancias y relatos políticos, la ciudadanía siempre opta por una u otra mirada. No hay neutralidad en sus opciones políticas y mirada de país y de Estado.

El filósofo Fernando Sabater ya nos advertía sabiamente de este tema: "Algunos afirman que ya no puede hablarse de izquierda ni derecha y que solo cabe un pragamatismo político universal. Sin embargo, esos términos que han orientado a tantos durante un par de siglos se resisten a ser enterrados".

El tema merece un urgente nivel de profundidad entre nosotros. Uno de los fenómenos preocupantes del presente siglo XXI es la percepción de un cierto vacío de ideas. Pareciera que la consigna "ideológica" principal fuese: "Hechos y no palabras2. Prodhon en 1846 ya hablaba de "Ideología de la miseria". Carlos Marx lo seguiría con la "Miseria de las ideologías". ¿A qué se referían?

La izquierda representaría una visión racionalista de la historia. La derecha sería más prágmática. Para otros, históricamente la izquierda ha sido más "emotiva" y la derecha más racional. Para los conservadores la demandad de igualdad tendría su base en los resentimientos sociales, en tanto que para la derecha el valor de la meritocracia sería fundamental en el escalamiento social. Otra diferencia ha sido que la derecha aparece siempre más ligada al confesionalismo y la izquierda a la secularización y el laicismo. Otros han identificado a la izquierda con las utopías y a las derechas con el realismo.  Ninguno de estos polos ha dejado de tener ideales, valores y principios. El tema es otro: cómo traducen el ordenamiento jurídico y político de las sociedades.


El PPD desde fundación en 1987 y hasta los años 90 contó con una red nacional de potentes dirigentes sindicales que tuvieron presencia en la CUT, en el Magisterio y en diferentes sindicatos y gremios públicos. Fueron señeros en la defensa de los derechos laborales. (Imagen: Conferencia Nacional Sindical, 1994, mesa directiva, cuando los dirigentes sindicales del PPD estaban agrupados en la Secretaría Nacional Sindical y de OOSS)

El principal conflicto, hoy, entre izquierdas y derechas es la visión de Estado: es más o es menos Estado. No son tanto más los temas clásicos de los siglos XIX al XX. Hoy es ¿Cuánto más se privatiza? ¿Qué ha de predominar mejor: el ahorro público o privado? ¿Deben existir empresas estatales? ¿Se entrega el orden público a los privados? ¿Cuánto debe ceder el Estado al mercado? Hoy Chile tiene cárceles concesionadas, hospitales concesionados, autopistas concesionadas, aguas y minerales concesionados. ¿Cuánto más debe entregar el Estado al mercado?  ¿Qué seguridad social es mejor: la de capitalización privada o de reparto? ¿Qué modelo de educación asegura una mejor movilidad social: el inclusivo o selectivo? etc. (1)

La izquierda en general ha propiciado hasta ahora más Estado. Y con justa razón, especialmente ante las escandalosas brechas de desigualdades impuestas por el modelo neoliberal y el mercado. La derecha propone y se la juega cada vez más por menos Estado, con todos los efectos que esto conlleva.

Esto representa la base del debate acerca de la superación de los conceptos de derecha-izquierda. Yo me quedo con la afirmación de Sabater: "Esos términinos que han orientado a tantos durante un par de siglos, se resisten a ser enterrados".

Y no se observa como viable que en medio de esta discusión planetaria, el IV Congreso Ideológico del PPD, en mayo del 2019, venga a establecer que hoy ser de izquierda o derecha son ideas o conceptos anacrónicos y que por tanto la idea de empoderanos como un partido de izquierda o de centro izquierda ha perdido su pujanza y valor.

Otro problema doctrinario a resolver es: ¿De qué manera el PPD debe prepararse para resistir en el presente y en el futuro, la dinámica perversa de la relación con el poder y el clientelismo? 

Es un hecho que la meta política de los partidos es conquistar el poder. ¿A qué precio? Una pregunta básica es ¿Y para qué? La respuesta salta de inmediato: para hacer justicia a los más pobres y poner al Estado de su lado.  El problema es cuando esta idea se transforma en letra vacía cuando asoman los vicios y perversidades del poder y de su seducción.  Y los líderes y dirigentes se transforman y comienzan a vestirse con alguna de las formas de corrupción, que no es solo dinero o riqueza mal habida, sino también tráfico de influencias, nepotismo, amiguismo e incondicionalismos. Los males están presentes en los partidos, en la sociedad y en el Estado. Los partidos se transforman en fuente y espacio de vinculaciones personales y relaciones que distorsionan el valor del servicio públicos. Gobernantes se acomodan en irregularidades e incluso las amparan. Representantes populares se eternizan en sus cargos. La política se convierte en negocios y el boato del poder, que distancia a los líderes de los ciudadanos, correo la confianza pública en los partidos, crecientemente dominados por caudillos. Hay que terminar con todo aquello. Ahora.

 De verdad y esto afecta mucho más al mundo progresista. Los conservadores están acostumbrados a manejar grandes riquezas, poderosas redes de influencia e imponen su poder. Esto es parte de su cultura. Pero lo pueblos castigan con más dureza a los "progresistas" que oxidan la política y minimizan las virtudes del servicio público. Y cuando ello sucede, víctimas de la decepción se abandonan a los populismos. ¿Queremos esto para el PPD y la izquierda democrática?

Aniversario de la Secretaría Nacional de Organizaciones sociales y sindicales del PPD en 1993, cuando estábamos en pleno debate ideológico. El PPD registró en ese período una red nacional organizada, de más de 1.500 dirigentes sociales. En el 2021 es un desafío relevante reconstituir la debilitada fuerza social del PPD.

Desde una mirada de pueblo sencillo, no hay mayor escándalo que el de aquellos que a nombre de los sagrados valores de la justicia, de la democracia y de la lucha contra las desigualdades y la pobreza, terminan ellos mismos soliviantando estos valores. Todo partido que ampara cualquier forma de corrupción política es visto de manera conflictiva y los anti-valores representan una bofetada para la gente sencilla. El mnudo moderno requiere entonces comunidades políticas coherentes en muchos aspectos.


¿PARTIDO DE MASAS O PARTIDO DE VANGUARDIA?

¿Qué es el PPD en términos organizacionales? Siempre decimos que nuestro sello es ciudadano. Pero nuestra actual militancia, en su inmensa mayoría ya no está integrada a las organizaciones de la sociedad civil. El PPD perdió en el camino una muy potente red de dirigentes comunitarios, sociales y sindicales, urbanos y rurales. Perdió su presencia en las organizaciones estudiantiles en diversas universidades. Sus vínculos con el mundo de la cultura  han disminuido. Qué decir de la histórica red nacional de dirigentes sindicales, tanto del sector público y privado que el PPD logró constituir hasta el año 2006. Tuvimos una gran presencia en la CUT y en el magisterio, una red de profesores-militantes del PPD estaban presentes en el Colegio de Profesores. ¿Qué pasó con este universo de militantes, efectivamente “ciudadanos?  Muchos ya no están en nuestras filas. Otros permanecen y procuran sostener el legado de esa historia.

No nos refiramos a la juventud... Agradecemos los esfuerzos de nuestros actuales militantes y dirigentes juveniles por formar un espacio político y desarrollar alguna forma de liderazgo social.  En la última elección nacional de dirigentes de la JPPD, hace dos años, votaron más o menos 500 jóvenes.  En comparación con otras orgánicas partidarias esto no es más o menos negativo. Representa un fenómeno extendido en cuanto a que la juventud hoy no se siente identificada con los partidos políticos, en general. Y digamos con franqueza, el PPD no resulta interesante hoy para muchos jóvenes.

Y si observamos con atención nuestra actual base de datos, más del 60% de nuestros militantes calificados por el SERVEL como “habilitados” (los antiguos) y los nuevos, están ubicados en el rango etario de entre 50 y 75 años. Y nuestra idea, con este IV Congreso Ideológico es convocar a las grandes masas ciudadanas a una nueva épica social, cultural y política. Y se puede. Pero esto dependerá de cómo definiremos también una nueva organización del PPD, más acorde con los nuevos tiempos, más ciudadano de verdad. Un PPD que junto con liderar en los medios y en las redes, vuelva a estar con la gente concreta en sus barrios, gremios y universidades. 

En cuanto a la fisonomía (los asuntos de la apariencia) debiéramos definir con sinceridad si sólo nos conformaremos con restaurar la casa, pintarla de nuevo, hacer algunos cambios en las piezas internas, arreglar los cables de la luz, mejorar los servicios y pintar la entrada y apostar a que todo esto (y más) nos permitirán mostrar un “nuevo PPD”, el PPD del futuro…Me refiero a una metáfora.  O, y esto es más fácil decirlo que lograrlo: cerrar la vieja casa y mudar todo a un nuevo domicilio, especialmente cuando sabemos que la marca institucional tiene problemas de empatía social y sobre todo cultural.  Y preguntarnos entonces si podremos trabajar mejor con lo que tenemos y renovarnos de verdad, y esto representa la vieja idea (pero no por eso menos vigente) de un “partido de cuadros”, altamente capacitados y formados y con capacidad efectiva de trabajo social, o seguimos aspirando a la idea de un “partido de masas” (o ciudadano) que pudiese llegar a todos los rincones necesarios.  Si pensamos tan sólo en cuántas comunas del país el PPD sencillamente no existe territorialmente, estas preguntas -si queremos ser sinceros entre nosotros para ayudarnos mutuamente a encontrar caminos- son necesarias. Además, porque meter los datos de realidad debajo de una alfombra nunca es un buen consejo. Esto es parte de las caracterizaciones que debemos abordar acerca de nuestra casa común. Ahora.

Es decir, y para terminar este documento: tenemos hermosos y grandes desafíos por delante. Lo digo con emoción y apasionamiento. Después de 32 años de militancia en el PPD, partido que para algunos de nosotros prácticamente ha sido nuestro segundo hogar y al que estamos entregando todo, libre y voluntariamente, es especialmente en los períodos de necesidad y urgencias, de los cuales no estamos escapando o rehuyendo, que éste PPD sigue siendo una tarea de todos los días. De cada uno de nosotros/as y del IV Congreso Ideológico del 25 de mayo 2019, dependerá cuánto mejor podemos lograr. Se puede. Pero se requiere recuperar esa pasión inspiradora que hemos puesto siempre, especialmente cuando el país ha requerido un PPD como el de nuestros mejores tiempos de la historia moderna de Chile.  

Si. Vale la pena apostar hoy por un nuevo proyecto.


Y UNA ÚLTIMA Y NECESARIA REFERENCIA.

El IV Congreso Ideológico del PPD, convocado por el Consejo Nacional de enero 2018 no lleva hoy un lema que lo caracterice. Estará presidido por la memoria de nuestra compañera María Maluenda Campos, fundadora del partido. Valiente mujer, madre, actriz y luchadora por los DDHH.  Parlamentaria en democracia antes del golpe militar entre 1965 y 1969 y Embajadora del Presidente Salvador Allende, en Vietnam. 

Quienes formamos parte activa del Movimiento de DDHH en Chile entre 1976 y 1990 y tuvimos el honor y oportunidad de conocerla y compartir juntos muchas campañas en contra de Pinochet, recordamos su fortaleza y entereza cuando la dictadura asesinó de manera miserable a su hijo José Manuel Parada, funcionario de la entonces Vicaría de la Solidaridad.   Conocí a José Manuel en forma directa y juntos estuvimos en diversas campañas por los DDHH. Él desde la Vicaría y yo y muchos más desde el Servicio Paz y Justicia de Chile, SERPAJ CHILE, entidad que le otorgó la Distinción "Monseñor Oscar Romero" por su testimonio en DDHH.  Y en varias reuniones estaba su madre María Maluenda y su extraordinario padre, Roberto Parada, ambos, talentosos artistas que hicieron historia en el teatro nacional de Chile, juntos a las víctimas.   

Cuando fundamos el PPD a fines de 1987, María Maluenda estampó su firma en el Acta de Fundación, siendo la fundadora número 15. Y permaneció junto a nosotros, electa en 1989, como Diputada de la Nación y fue la primera mujer que presidió la instalación de la Cámara de Diputados el 11 de marzo de 1990 al restablecerse la democracia.
Encuentros de Ricardo Lagos Escobar y María Maluenda, promoviendo la creación del PPD en 1987.
La recordamos como una mujer valiente y sufrida. Cada violación a los DDHH era como una puñalada para su corazón. Pero resistió y estuvo siempre presente.  Que el IV Congreso Ideológico del PPD lleve su nombre, es un honor para el partido y de su pueblo militante. Nos recuerda lo mejor de nuestra entrega y de nuestro sentido de ser.  Es una señal de que nuestros principios fundacionales, que María Maluenda abrazó con tanto cariño y compromiso, están vigentes y que no podemos defraudar esa memoria que ella ha legado al partido.  Honor y gloria, en consecuencia, para su Memoria, que estará presente en todas las horas y etapas previas de este IV Congreso Nacional Ideológico y estratégico del PPD.
 


No permitamos entonces que se nos escape de las manos la oportunidad de un debate a fondo, con el compromiso de fortalecer al PPD, especialmente en la tarea de recuperar sus vínculos con la sociedad civil y sus organizaciones. Que este IV Congreso Ideológico pueda ser recordado en los próximos años como el despertar de una nueva conciencia y nuevas ideas. Y que el PPD pueda liderar  los nuevos tiempos que se avecinan y que seamos protagonistas consecuentes y coherentes de una mejor historia para Chile.

Domingo Namuncura
Vicepresidente nacional de Pueblos Indígenas-PPD



(1)Ángel Rodríguez Kauth'